Nuevos Ácaros en Cítricos

20, diciembre | Sin comentarios
Nuevos Ácaros en Cítricos

Tenemos actualmente 2 especies de arañas más que añadir a la larga lista de plagas que vienen de fuera de nuestras fronteras, Eutetranychus orientalis y Eutetranychus banksi, que desde hace unos años están presentes en la península y en la Comunidad Valencia en el cultivo de los cítricos. Si bien la especie presente en la provincia de Castellón era la Eutetranychus orientalis, y estaba restringida a muy pocas parcelas, parece ser que ahora la especie predominante es Eutetranychus banksi, con ataques impresionantes en este Noviembre-Diciembre de 2020. (Foto. Daños en Mandarina Hernandinas tratadas el 4 de Diciembre de 2020.).

Fuente Consejeria de Agricultura de la Generalidad Valencia

Introducción
De reciente introducción en España, se detecta en 2013 en La Safor y, de manera puntual, en alguna parcela de la Ribera Alta, identificándose como Eutetranychus banksi McGregor (Ácaro de Tejas). Durante 2014 se observa una gran proliferación en los cítricos de las comarcas de La Safor, la Marina Alta, La Costera y, muy especialmente, de La Ribera Alta.

Origen y distribución

Originario del continente americano, el ácaro de Tejas, Eutetranychus banksi McGregor, se detecta por primera vez en el año 2001 en Huelva, cerca de la frontera con Portugal, desde donde fue introducido; actualmente, se encuentra en algunas comarcas de la provincia de Valencia. Por su parte, Eutetranychus orientalis Klein se encontró por primera vez en Málaga en 2001 desde dónde se ha extendido por toda Andalucía, Murcia y Alicante.

Descripción
Ambas especies son muy similares por lo que su diferenciación a simple vista es prácticamente imposible. Para su diagnóstico es necesario realizar una preparación microscópica para su identificación en laboratorio. Los huevos de Eutetranychus banksi son circulares y aplanados, de color claro que adquieren un tono marrón al eclosionar. Las larvas son de color claro. En los adultos, el dimorfismo sexual es muy acusado. Así, las hembras, de aspecto robusto, son de forma oval y aplanada, de coloración variable, generalmente tonos marrones-verdosos; las patas son de color más claro. Los machos, más pequeños que las hembras, tienen el cuerpo de forma triangular y las patas más largas que el cuerpo, lo que les da un aspecto característico; pueden adquirir una coloración más anaranjada.

Detección e identificación
Por su comportamiento y, sobre todo, por los síntomas que ocasiona, los ataques de éste ácaro podrían confundirse con los de Panonychus citri (ácaro rojo). En las colonias se observan a simple vista o con una pequeña lupa, individuos de todos los estadíos, distribuidos por toda la hoja, preferentemente en el haz (la población en el envés es más baja). Estos individuos son de color variable desde anaranjado rojizo hasta verde oscuro pasando por marrón verdoso, en contraste con el rojo oscuro característico, de Panonychus citri. La hembra de Eutetranychus presenta un aspecto más liso, a diferencia de la de Panonychus citri que presenta cuatro pares de quetas que salen de sendos abultamientos muy aparentes. Los machos se caracterizan por la longitud de sus patas, mayor que la de su cuerpo y son fácilmente reconocibles. Las puestas se distribuyen por todo el haz de la hoja, sobre todo en las proximidades de las nerviaciones. Carecen del típico pelo del huevo de Panonychus citri y tienen un color claro. 
Al igual que otros tetraníquidos, se le localiza en hojas totalmente desarrolladas. Sólo en el caso de fuertes ataques lo observaremos sobre el fruto, a diferencia del ácaro rojo que se instala en los frutos con mayor facilidad.

La sintomatología observada es similar en todo momento a la ocasionada por Panonychus citri, con el típico punteamiento que otorga un aspecto plateado a las hojas y decoloración en los frutos que están muy atacados. A simple vista se observa gran acumulación de mudas sobre las hojas y, en algunos casos, estas presentan una fisiopatía conocida como colapso de mesófilo, tradicionalmente asociada a ataques de Panonychus citri en combinación con ponientes (baja HR). A nivel de árbol el ataque parece localizado en zonas altas y orientación sur-sureste. Buscaremos la presencia de individuos vivos y/o restos de mudas en hojas maduras, preferentemente expuestas al sol y en los bordes de la parcela junto a caminos y acequias.

Biología
Presenta varias generaciones al año, favoreciéndole las temperaturas elevadas, entre 28 y 31ºC, por lo que el ácaro de Tejas puede estar presente ya a primeros del verano, sobre todo después de primaveras cálidas. Las poblaciones más elevadas se suelen dar en otoño, prolongándose los ataques si las temperaturas son favorables; en éste caso la población se multiplica de manera explosiva. 

Daños
A diferencia del ácaro rojo que es una plaga casi exclusiva de cítricos, el ácaro de Tejas, Eutetranychus banksi, es polífago y además de cítricos se encuentra sobre papaya, judías, algodón,..., observándose también en nuestra zona su
presencia sobre vegetación espontánea Los ácaros se alimentan de las hojas ocasionando un punteado clorótico. La hoja adquiere un aspecto plateado similar al ocasionado por Panonychus citri. Cuando las poblaciones son elevadas se instala sobre fruto donde ocasionas síntomas similares, aunque estas decoloraciones suelen desaparecer con la maduración del fruto; el viraje de color se puede producir de manera anómala. En ataques intensos, cuando éstos se combinan con baja humedad ambiental y viento y/o deficiente contenido de humedad de la planta por sequedad del suelo o deficiencias en el sistema radicular, se pueden producir fuertes defoliaciones, sobre todo en las zonas más altas y externas del árbol, más expuestas al viento. Las hojas atacadas son más sensibles a las condiciones adversas.

Medidas de control
Vigilar la presencia de ácaro de Tejas en la parcela, sobre todo a partir de finales del verano. No existe un umbral establecido ya que se trata de una plaga reciente. Cómo referencia podemos considerar un umbral de 1 a 3 hembras por hoja (equivalentes a 3 a 8 formas móviles por hoja). También, más sencillo, podemos valorar el porcentaje de hojas ocupadas empleando umbrales similares a P.citri. El umbral estaría entre un 20% a finales de verano y otoño y un 80% el resto del año, especialmente si se dan condiciones de clima seco y viento. Hay que evitar a toda costa realizar tratamientos innecesarios. Si es posible, tratar solo focos. Se podrán utilizar los productos autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Los aceites minerales pueden ser una buena alternativa, actúan como ovicidas y adulticidas, respetando los enemigos naturales y son menos favorables a la inducción de resistencias.

Alternativas al control químico
Los enemigos más eficaces se encuentran entre los ácaros fitoseidos (Neoseiulus californicus, Euseius stipulatus), aunque el predador principal del ácaro rojo, el fitoseido E. stipulatus se muestra menos eficaz sobre Eutetranychus banksi. Existen además otros insectos auxiliares cómo el coleóptero coccinélido Stethorus punctillum. También se ha observado una importante presencia de Conwentzia psociformis y Semidalis aleyrodiformis en parcelas atacadas de Eutetranychus banksi. Los tratamientos innecesarios y realizados arbitrariamente y sin criterio pueden impedir la acción de estos organismos y resultar más perjudiciales a largo plazo.

Productos
Aceite de parafina 79%, clofentezin, etoxazol, fenpiroximato, hexitiazox, spirodiclofen, tebufenpirad (ver Boletin de Avisos nº 4, marzo 2015)

Vicente Gimeno

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